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Los viajes de la música y poesía afroamericana

publicado a la‎(s)‎ 28 may. 2015 10:13 por M. Ángeles Vázquez   [ actualizado el 8 feb. 2016 14:55 por HECTOR FABIO MARTINEZ ]
| Por Cristhian Pereira Castillo | mayo 2015

-LOS VIAJES DE LA MÚSICA Y POESÍA AFROAMERICANA- 

Fabio Martínez

Editorial La Mirada Malva.

Granada, España, 2015. 

Por Cristhian Pereira Castillo

Sociólogo colombiano

Los viajes de la música, ensayo del escritor Fabio Martínez profesor titular de la Universidad del Valle por más de 20 años, está cargado de una fuerte composición antropológica e histórica en donde la afrocolombianidad y aquellos ritmos caribeños y europeos que se entrelazaron gracias a la historia y el mestizaje, lograron la combinación perfecta entre lo ancestral, lo cultural y lo étnico, imponiendo ritmos que hasta hoy se mantiene vivos y aunque un tanto trasformados, han podido soportar el pasar de los años.

El tambor, instrumento que se mantiene vivo en todas las culturas, y que gracias a él, los distintos ritmos han podido evolucionar y transformarse hasta el día hoy; el ritmo africano traído a América podría dar cuenta de lo que vivieron los afros en estas tierras y cómo las música y especialmente su instrumento madre, el tambor, les sirvió para hacer más llevadera su estadía en el nuevo mundo americano donde estaban condenados a ser esclavos.

Los africanos revelan el sufrimiento y la desidia encarnada en la misma esencia de la conquista de los nuevos mundos en donde los europeos solo se preocuparon por intereses económicos y donde se pudo apreciar lo crueles y déspotas que puede llegar a ser la raza humana.

Con lo que no contaban aquellos conquistadores era con la agilidad del muntú africano que en su mente y su esencia trajeron consigo el sabor y el ritmo que los caracteriza; esa esencial afro que los hace únicos y que está representada en el folclor y la música en donde emplearon instrumentos autóctonos de su tierra como el ya mencionado tambor, reconocido como tótem y símbolo de los tres reinos: el vegetal (madera), el animal (cuero) y el humano (mano)[1].

Así como los migrantes forzados venidos de África contribuyeron a la música, también los españoles y los indígenas contribuyeron al desarrollo de los distintos ritmos. En el caso de los españoles, toda esa cultura renacentista, que vino en los barcos, hizo el gran aporte poético consignado en el romance español, que fue clave en la invención del bolero y la canción latinoamericana.

En el caso de los aborígenes, las culturas indígenas hicieron su aporte a la música latinoamericana con los cantos de areítos y los instrumentos aerófonos, como: las gaitas, las flautas, las maracas y los güiros, que fueron claves en el desarrollo del son, la guaracha, el merengue, el guaguancó, la bomba y la plena.

En los tiempos de la colonia, los africanos especialmente traídos desde su continente de origen, fueron despojados de su cultura, secuestrados y obligados a ejercer trabajos forzados para beneficio de la economía de la corona española.

La música surge como un elemento de resistencia al dominio religioso como lo presenta el escritor Fabio Martinez en su ensayo, ya que, como es sabido, la religión jugó un papel determinante en esta época, pues era la madre de todo, la que exigía y la que hacia cumplir los designios de Dios.

La religión, además de ser la que dominaba a las personas, también profesaba un estilo de vida particular, siendo tanto así que todo estaba debidamente normatizado y todo aquel que estuviera por fuera de las creencias que defendía la iglesia católica, era reconocido como un pecador.

Los indígenas y los afros fueron vistos como animales que vivían en la ignorancia y no conocían a Dios. Por esta razón se somete a los indios y africanos a condiciones de vidas indignas,  y empiezan a crear en ellos ese espíritu católico que no les fue implantado en sus lugares de origen.

Dentro de este entramado y complejo orden socio-cultural, surgen las primeras combinaciones de los sonidos africanos con el europeo; en los ritos religiosos oficiados en las iglesias y catedrales, los jóvenes Afro eran invitados a formar parte de las corales con el fin de animar este tipo de celebraciones.  Además de ser la religión una forma de unificar este tipo de ritmos, así mismo las mujeres contribuyeron a la creación de décimas y poemas que con el tiempo, se convirtieron en la inspiración de algunos artistas europeos que permeados con la ola renacentista, acudieron a las hermosas mujeres para componer cánticos y poesías con el fin de cortejarlas.

Las celebraciones que realizan algunos grupos palanqueros, cimarrones e indígenas que se empezaron a establecer en los distintos lugares del continente, por fuera de los centros urbanos, fueron claves en el desarrollo de sus cantos y sus formas de interpretar los instrumentos, enriqueciendo la música Afroamericana.

La música como expresión de rechazo a la dominación comienza a ser la salida de las tribus afros e indígenas ya que al ser desarraigados de su tierra, familias y demás, esta se convierte en la forma de contar su pena, de desahogarse y de constituir una nueva manera de vivir; resignarse ante lo que estaba pasando era la opción que tenía, pero lo que haría más llevadera esta penosa culturización era sin duda, sus cantos y su tambor los cuales sonaron, suenan y seguirán sonando por el resto de los días.

Los viajes de la música de Fabio Martínez es un texto exquisito e histórico, de una gran importancia y trascendencia. Un ensayo que puede ser leído por cualquier persona interesada en conocer la historia de la música, la historia de todos los pueblos a través de la versatilidad y riqueza que nos brinda un autor colombiano: la conquista de la música en la sociedad actual y como esta se ha convertido, gracias a sus raíces enmarcadas dentro de las culturas africanas  e indígenas, en el rasgo característico y primordial de los pueblos actuales. La carencia de textos que tomen la música como objeto de estudio en donde se ve su evolución cronológica hacen de este ensayo de Martínez, un libro necesario y de colección.

 

[1] Fabio Martínez, ensayo Los viajes de la música, capitulo primero” el viaje del tambor”.

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